5.11.11

¿Algún koumpounofóbico en la sala?

Estoy casi segura que ha sido la curiosidad por la palabreja esa del título la que os ha llevado a empezar a leer esta entrada. Es como muy WTF, ¿no? Sí, la verdad es que flipareis un poco.

Pues esa palabra, koumpounofóbico, define a una persona que padece koumpounofobia. Aclaremos que una fobia es una enfermedad mental, concretamente un trastorno de salud emocional que se caracteriza por la aversión obsesiva a alguien o a algo. Entiéndase aversión como miedo, rechazo o ascazo repugnancia a algo o a alguien (vía wikipedia y RAE). Hay muchos tipos de fobia, unos más comunes y reconocidos, otros más raros e inusuales. Supongo que la protagonista de esta entrada entraría en ese último grupo. Estoy segura que el 99% de las personas que leerán esto nunca habían oído hablar antes de esta fobia y menos del nombre que la define, a no ser que conozcan algún caso cercano o el suyo propio.

Y yo me pregunto... 
¿a quién no le daría pánico que una tarántula de ESE tamaño se paseara tranquilamente por su cabeza?
No, no voy a hablar de la aracnofobia... lo mío es más raro.

La introducción es necesaria para entender que no se trata de una manía, como muchas personas podéis creer que es. Que sea psicológico no significa que no sea algo real, es una sensación real, no me la invento, y con esto no quiero decir que no se pueda superar algún día. De hecho, tengo la suerte de que cada vez mi aversión es menor (creo). ¿Aversión a qué? Os estaréis preguntando hace rato... Pues ni más ni menos que a los botones. No los botones que se pulsan (de un mando a distancia o ascensor), sino los botones que se usan en la ropa para abrochar camisas, chaquetas o simplemente como adorno. Me producen rechazo, asco. Tocarlos más que verlos, pero ambas acciones son bastante desagradables para mí... (Podéis preguntarme todo lo que queráis en los comentarios) Sí, y también podéis reíros, pero ya os digo yo que a mí no me hace ninguna gracia. Están por todas partes, es algo que quieras o no, si sales a la calle, lo vas a ver; y sin salir también, en mi propio armario, en mis camisas (obviamente tengo muy pocas y sólo me las pongo en ocasiones especiales), polos deportivos... algunos y algunas entenderéis ahora por qué me gustan más las camisetas de cuello normal, liso.

Mi madre me contó que desde la guardería presento síntomas a este tipo de fobia. Dice que me costaba mucho o que nunca me podía abrochar la bata sola, y que muchas veces llegaba a llorar por ello. Podría intuirse que quizás este sea el origen de mi fobia, que me creó como una especie de trauma... pero, ¿y si realmente ya tenía la fobia y lloraba porque por ese entonces no soportaba ese objeto, porque me daba asco tocarlos? Nunca lo sabremos. El caso es que, actualmente, me gusta ponerme camisas para arreglarme un poco, pero cuando las cojo y me las pongo tengo mucho cuidado de tocar los botones únicamente cuando tengo que abrochar y desabrochar, lo mínimo posible. Los sigo evitando todo lo que puedo. Cuando de más pequeña me regalaban ropa con botones, alguna camiseta o incluso pijama, casi ni los tocaba y pronunciaba un tímido gracias mientras pensaba menudo ascazo, esto no me lo pongo ni loca; muchos de estos regalos quedaron sin estrenarse. Una pena, claro. 

Ya de más mayor (cuando empecé a confiar plenamente en mi Dios, Google), un poco preocupada por mi rechazo a este objeto (cosa que ni yo misma comprendía) empecé a buscar información y descubrí que esto tenía un nombre y que no era la única que lo padecía. Descubrí el blog koumpouno, creado por alguien como yo (creo que es un chico argentino). En su primera entrada publicada hace una introducción de la fobia y, si os fijáis en ese mismo post, actualmente tiene 110 comentarios de personas que exponen su caso o el de sus hijos (¡bebés de 1 año!), preocupados por los síntomas que muestran cuando ven o tocan un botón y sintiéndose aliviados por ver que no son los únicos. Si os leéis algunos, veréis que hay distintos niveles de intensidad de la fobia y distintas reacciones (desde gente que puede llevar ropa con ellos, como yo, hasta otras que pueden llegar a vomitar al tocar/verlos). El dueño del blog nos ha ido realizando algunas encuestas que resultan interesantes, si más no, curiosas. Existe un grupo en Facebook, Koumpounophobia, en el que actualmente somos 139 miembros, y en el que compartimos esto que tenemos en común. Algunas personas se apuntan e incluso les resulta repugnante ver escrita la palabra que se refiere al objeto en cuestión, que les repugna incluso hablar de ello. La mente es muy cabrona. Si os digo la verdad, mientras escribo este texto y tengo que escribir -la palabra- no me resulta nada agradable, porque después de la palabra viene la imagen y tras la imagen la sensación, pero bueno, nada que no pueda soportar como estáis viendo. Podría incluso haber incluido por aquí alguna imagen representativa del objeto en cuestión, pero creo que no es necesario... no hace falta, así también creo más intriga al lector.

Muy pocas personas conocían este defecto de mí, es algo muy personal, que compartes con los más cercanos si alguna vez surge el tema fobias o ven que reaccionas raro ante algo. He decidido publicarlo porque de la misma forma que encontré yo el blog koumpouno y me ayudó, espero que alguien lea esto y también se sienta identificado conmigo y menos raro, solo y comprendido. ¿Y por qué ahora? Porque tuve que ir uniformada durante tres días seguidos con camisa y me acordé mucho de la fobia, mucho... 

Tengo la gran suerte de tener una amiga en uno de mis círculos de amistad más cercanos que también tiene esta fobia, diría que a un nivel bastante más elevado que el mío, ya que ella realmente siente hasta nauseas al tocarlos y no lleva nunca ropa que los contenga. Lo curioso es que yo nunca me había dado cuenta de que no llevara nunca botones (entiendo que no lo hice porque cuando me fijo es cuando alguien los lleva) y ni ella tampoco. Descubrimos que las dos teníamos esta fobia una mañana sobre las 6 a.m. (años después de conocernos), viendo el amanecer desde el balcón de la casa de otra amiga, sin haber dormido nada en toda la noche, muertas de sueño y entrelazando conversaciones absurdas. No recuerdo como surgió el tema, pero fue divertido. La otra amiga flipaba. Lo mejor fue que, meses atrás, ella y yo habíamos ido juntas al cine a ver Los mundos de Coraline (que fue además la primera peli que vi en 3D) y sin saber que teníamos esto en común. Creo que ella lo pasó mucho peor que yo. El caso es que la peli está muy bien.

Conozco más personas con fobias raras, como la tripofobia, otras más comunes, como la aerofobia, o aracnofobia y otra que no sé si tiene nombre, pero he visto a una amiga gritar de puro terror (sin exagerar) por tener una paloma a menos de un metro. ¿Y vosotros? ¿Tenéis alguna fobia rara que confesar? Ahora es el momento...

7 comentarios:

Víctor Hugo. dijo...

Si es que tenía razón el torero aquél que dijo que "hay gente pa´tó":)

Lady_Elyon dijo...

Me he quedado alucinada, sabía que había fobias raras, ¡pero jamás me imaginé que los botones fueran una!
Supongo que asociaba las fobias con animales o personas, no sabía que también hubiera fobias hacia objetos. En cualquier caso, me ha parecido muy interesante esta entrada.
Yo fobia lo que se dice fobia no sé si se puede considerar, hablo de los tiburones, me aterrorizan y a la vez me fascinan así que supongo que no encaja con la definición de fobia.

sinai vergara sanchez dijo...

Desde niña padezco esta fobia, pero tengo muy presente un día por la mañana que iba justamente a la escuela. Para desayunar me había comprado un yogurth para beber sabor y color durazno. Venía en el metro disfrutando mi delicioso yogurth, cuando al subir la mirada, veo un anuncio pegado en el vagón del metro que promocionaba una barata de ropa y de imagen principal tenía un mega botón del mismo color que el de mi ypgurth que venia tomando. Al percatarme de esto, comencé a vomitar en el metro, ya que pensaba que estaba ingiriendo el botón mismo del anuncio. Jamás volví a consumir yogurth para beber.

jordicine dijo...

Pues ya sé más que antes de entrar en tu blog. Un abrazo, KRYS.

CuadernoBebitacora dijo...

Como dices, el extraño título me ha llamado la atención -pero te iba a leer igual ;)-... pero al leerlo pensé que ibas a hablar de nombres compuestos... no me preguntes por qué!
Mi fobia es muy, muy común: a las cucarachas. La tuya me ha dejado flipada, nunca me la habría imaginado.

Mª Paz dijo...

Hola Krys, soy Paz, una koumpounofóbica como tu.

Conozco a Matías desde hace bastante tiempo (no en persona), yo también, cansada de ser un bicho raro, en cuanto tuve acceso a internet (allá por el año 2000)busqué lo que me pasaba y encontré para mi sorpresa, que estaba clasificada como fobia! hasta aquel entonces yo ni si quiera lo había considerado fobia, era una sensación con la que llevaba toda la vida conviviendo, desde que tengo uso de razón, como convives con tu color de pelo, ojos... mi ultramegarepulsión a esas cosas ha sido parte de mi vida. Igual que tú, sólo un entorno cercano lo sabía, mi madre, algunos primos y el noviete que tuviera en ese momento (si es que confiaba en él lo suficiente), pero después de descubrir su nombre, después de conocer a Matías, de formar la página de facebook y ver que somo 137 miembros, ya no me siento un bicho raro, ya no me siento sola...

Mi pareja actual (con la que llevo más de siete años) ya lo sabe, lo asume e incluso le condiciono su forma de vestir, mis amigos más cercanos también lo saben y hace poco... lo grité a los cuatro vientos! jajajaja, estoy en un coro cantando de unas 35 personas, hace unos días se decidió hacer una camiseta con el logo del nombre y la brillante idea fue UN POLO!! nooooo!!, se lo tuve que contar a todo el mundo, a unos le he parecido una rara, a otros una interesante y otros estaban muy sorprendidos por conocer algo nuevo, al final me pongo el polo pero completamente limpio de éstos, porque a diferencia de ti, yo no puedo ni llevarlos, ni verlos, ni estar muy cerca de alguien que lo lleve.

Es un placer conocer más gente con esta singularidad, yo soy una extremeña que vive en el norte de España ahora, encantada!!

Un abrazo

Anónimo dijo...

De un ser único e inclasificable a otro ser único e inclasificable (como lo somos todos). O de Scorpio a Scorpio; o de Tigre a Tigre (signos chinos):

¡¡Ole tus narices por contarlo!!

Supongo que en la wiki habrás llegado hasta aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Desensibilizaci%C3%B3n_sistem%C3%A1tica; lo que coincide con lo que yo tenía entendido: un buen psicólogo, tiempo y tal vez algo de €, e historia superada. No sea que pudiese sucederte como a veces con las alergias, que pueden multiplicarse y agravarse.

Yo he "disfrutado" de 3 casos: mosquitos (que aun mantengo en grado medio), otros insectos voladores que puedan picar, y las lentejas cocinadas (ahora son uno de mis platos preferidos). Todos con origen en período infantil.
Lo de las lentejas ya lo hablaremos en persona si hay ocasión.
Mantengo la duda si las libélulas muerden, pero como no suelo tener mucho contacto, paso. Como las abejas sólo suelen atacar cuando se sienten muy amenazadas, lo tengo superado cultural-mente. Y las avispas padecieron severa "venganza" -que alejó mi temor-, de las 'afrentas recibidas' de peque y adolescente.
Pero los mosquitos... puedo controlarme si me esfuerzo, pero en general se convierte en algo de "o ellos o yo", especialmente si acceden a mi habitación por la noche. Además las picaduras me suelen causar bastante reacción. La historia (¡histeria?) se remonta a la cuna, cuando al parecer fui 'atacado ferozmente' hasta que mis padres tuvieron la "genial idea" de colocar una mosquitera...

Que un bebé desarrolle esa fobia; pues bueno, desde que se atragantara con alguno o se hiciese daño al morderlo, a asociarlo con alguna experiencia muy desagradable (olor, sabor, abandono, ruidos), dolor por estar sobre ellos al dormir... De más mayor, quizá alguna jugarreta/burla/crueldad infantil o de los responsables en la guardería o en el colegio, o por conflicto severo de autoestima/frustración al no ser capaz de abrochárselos con solvencia.

Así que no te sientas rara por ello: todos somos, cuando menos, peculiares; solo que algunos lo disimulan/ocultan mejor que otros. Que lo hayas publicado en tu blog es probablemente el primer paso decidido para superarlo.

A mí me gusta ser una persona rara al estilo de este tema de Sting: http://www.youtube.com/watch?v=GAtRMj7GHcI.

Salut: F.